Frescura

Frescura
Pero el ruido del mar no se comprende, / se desploma continuamente, insiste / una y otra vez, con un cansancio / con una voz borrosa y desganada.... [Circe Maia, 1932]

viernes

Hoy muere El Cervatillo


Un cubo de alambre, casi rompiéndose, acariciándo el dolor.

-El canario no está -
¿Oyeron?
Un soplido se abre paso rudo entre rondas de dientes muertos. (xiiiiii xiiiii) Todos, uno y la luz –por momentos intermitente- se hacen claros cuando sonreís.


Hay –en un bolsillo roto- frutos de otros colores que no conocen la primavera porque surcaron la vida por otro carril, el de la herida de penumbra y esperanza.

Otras personas, otras las que guardan un matiz cutáneo más profundo y ancho. El rostro a cara lavada de un pueblo sin locación.


Trozos de cuerpos llenos de nostalgia costera, anatomías en la orilla. Robotizando los muelles, están en las noches eléctricas de luces de neón. Horas del fin, embriagadas de soledad culpan a los ceniceros.


Borrando el límite, arañando los perfiles de los rostros, que no son otra cosa que alfiles que avanzan chanfle. Hay héroes espiando en las cortadas de ladrillo y humo.


En su corazón no mamó generosidad: pura tinta china ardiente que tiñe y oscurece su garganta seca de sol. De ese que los caprichos de los hombres enamorados lo hicieron mutar en infinitos astros que burbujean al amanecer.


Hace un puñado de minutos, tres pájaros pían un himno de sintaxis obsoleta. Bastaría sacarle punta al lápiz que los dibujó; y a los papeles y a los versos –de esta poesía y de todas que murieron a mis ojos- y a esa palabra que se hace saliva en tu boca.


No es tan imposible abrazar el aire viciado de una jaula si el canario te abre la puerta y te da la bienvenida. Un par de ojos despabilados, pico blando que se abre con cortesía y un gamulán de plumas que se estira sin dar explicaciones. La grandeza de la situación  te vuelve un ave rapaz. Y como la arena de los relojes, sentís que un gesto te corrompe ese programita que te instalaron en los anales: la moral.


¿Quién sabe por qué los yuyos deben ser arrancados de las macetas?

¿Quién dijo que la muerte del acertijo está en su resolución y no en su perenne incógnita?

¿Quién condenó a ese grupo de pasos a ser evitados a toda costa, los pasos en falso?


Creo que ya hirvió el agua para el mate y la yerba aguarda deseosa su primer chapuzón.

martes

Hay tan poco

Hay un cariño que no nace nunca: solo en la oscuridad.
Hay un suelo que muere al ser regado: el de las esperanzas incumplidas.
Hay un mañana que se esconde detrás del velador: despertar y que no estés ahí.
Hay un embrujo que nadie ignora: el de las miradas.
Hay un perfil de un rostro sin frente: el horizonte.
Hay plazas que son para los que nunca fueron niños: las mejillas asperas del tiempo.
Hay caracoles que naufragan ilesos: vendedores ambulante con sueldo.
Hay enviones para quedarse quietos: abrazos de soledad.
Hay enfermos que curan enfermeras: los caramelos en las tardes de sol.
Hay un papel para cada lapicera: los besos que nadie va a dar primero.
Hay un bigote enfrente a una pared: teclas que fueron creadas para palparse.
Hay humos que hacen aros de tabaco: las lágrimas que odian empañar las miradas.
Hay un hombre frente al espejo: un fósforo encendido baila el último tango.

"A mi me piace el fascículo"


¡Cómo me gusta Cuarteto Ricacosa, Uruguay y fumar! Le dejo tanguito con una letra pa´ fumadores. ¡Qué ganas de ir a un buen bailongo ríoplatense!

Aquí está el bulín web de los chicos: http://www.cuartetoricacosa.tk/

Recomiendo con mucha emoción tanguera estos videos en HD de los chicos tocando para el programa Escenarios de Canal 5 - Uruguay: http://www.youtube.com/user/Tamarasan2011?feature=watch

lunes

retrato/momento

Como vacilante, tu rostro salpica charcos llenos de historia.
Está vacía tu boca. Un remolino de palabras la despobló.
Y ahora busca incomoda, con los labios hinchados,
la mejor posición para quedarse dormida.
Socava un aliento lejano el matiz de tu voz;
esa que en otra época fue diáfana;
Y  hace no tanto, un trago de desidia la secó con polvo.
Hay un filo en tu perfil, lo siento con mis yemas.
Las transparencias de tu ojos vistos de costado,
Son campos esperando el aguacero fatal.
Todo tu pelo, enamorado del viento y de sus
fortuitas consecuencias,
asume un riesgo casi heroico.
Ya no sé –el tiempo destiñó mi mente-;
y aún pulo la ruta de mi mirada,
que es antorcha en vertical posada en la arena
fría de tu noche.

La muerte de Antonio


La tuya, Antonio, fue una muerte suculenta.
La noche boca abierta podría ser un justo epitafio.
Lento el fin del día, arrasó con tu vida ínfima.
La mía  permanece volátil, escondida entre tus plumas.
*
De aire muerto se llenó tu pico,
que ayer abría con mis dedos para alimentarte.
Tus ojos apenas abierto ya no ven,
naufragan otras aguas.
                                                      ¿Dónde te fuiste, Antonio, por dónde volarás?

Intenté cuidarte con la suavidad de mi alma, ahora me siento inerte.
Es que con vos todo era tan pequeño e intenso.
           Cabíamos juntos en la nada, amigo.

Necesaria, me sentí, llenando tu buchecito con agua y pan.
Necesaria, fue mi atención puesta en tu pata chueca,
En tus pelos, que no eran plumas, en tu pecho herido de soledad y abandono.
                                                   So lonely



Empatizé contigo como nunca lo hice con un ser humano.
Esa potencialidad de vuelo cautivó mi mediocre libertad.
Tan frágil y poderoso, eras un rey envuelto en algodón esperando siempre mi cariño.
                 ¿Te acordarás de mi en ese cielo, que no es el que sobrevolabas en mis fantasía?




Ayer me dormí pensando en la infinita vida que nos esperaba juntos,
Hoy me doy cuenta que a esa vida no le hizo gracia la espera, y se fue.
                                                               *
Doblemente libre, estás ahora del tiempo. Y yo sin vos, palpo los minutos ásperos.
*
Hubiese gozado un último paseo arriba tuyo, al raz del suelo, oliendo la rudeza de la tierra;
Que es asfalto, y que tanto odio de esta ciudad.
Un viaje tambaleante, íntimo. Me desespera verte yerto ahora entre mis manos, tu nido.
Ya mis recuerdos se vuelven granos de alpistes; miró la ventana, toda tuya.
Me hundo en los ayeres compartidos,
                                                           creo que hoy no quiero ser yo.
Tintineaba tu cuellito, tu fortaleza estaba en ese corazón de ave urbana.
Te adopté como hijo del viento, del sol, del cielo.
Mi aliento, era la ofrenda sagrada, cada vez que tocaba tu cuerpo que temblaba -casi imperceptible- del frío.
                                                               *
Supe desde el origen que debería pulir mis manos de abrojos, el día que aprendieras a volar.
Lo asumí con grandeza de madre, fermenté instintivamente ese dolor que sublima la maternidad.
                         Nunca pensé que la muerte, no tu libertad, me separaría de vos.
Te acariciaba con mi mirada,
 Las palpitaciones de preocupación que aparecían en tus ausencias, me llenaron de vida. 
*
Algo que no sabía manejar invadió mi pecho, sin previo aviso: Tu amor envuelto en ternura y alas.
Mi carne maduró peinando tus plumas.
Ayudarte a volar, me hizo más libre.
Tuve que dosificar mis ganas de estrujarte, de abrazar tu fragilidad.
Ignorándolo por completo, despertaste un tinte amoroso muy fuerte en mi sangre gris.
-                            
Ya te fuiste y todavía no te extraño.
Son unos segundos, en que pienso que seguís ahí
Vivo,
y vos y yo ya somos otros.

viernes

Corto la carne de tu silencio

Corto la carne de tu silencio.
La corto para ver el color de tu sangre.
No hay violencia si es bueno el filo.
La distancia la mido con mi mano adulta.
*
Profundo el tajo de mi intención,
Más hondo será el ruido,
Un eco de tu mirada me abrazará, lo sé.
Pero hoy estoy reacia a esa clase de cariño.
*
Sucesivas palabras como redes te atajan –estás cayendo-
Yo desde mi curiosidad, te miro,
y mi cabeza acompaña tus movimientos brúscos.
*
Corto el instante, ya llegó el fin.
Con la sangre de tu silencio en mis dedos,
Camino silbando bajo, me alejo casi en silencio.

martes

90 años, sanjuanino, buscador de oro


Viene de antes que vos y sorpresivamente
a veces te habla
A veces se te asienta
el pájaro famoso de la inspiración
y otras un sapo intuitivo
salta en tu pecho y caza hermosa mariposa
Creíste ser el creador de eso
cuando era el otro
el que está escondido siglos y siglos atrás
y te habló porque estabas propicio a escucharlo.

Jorge Leónidas Escudero




Cuando lo peor haya pasado

Cuando lo peor haya pasado,
La luz iluminará nuestros ojos por primera vez,
detrás de las persianas, un pájaro piará como cantando
y una gota de transpiración recorrerá sin culpa
la espalda del día.
Cuando lo peor haya pasado,
El candombe cesará cansado, todo se empapará
de un silencio resacoso y mi cabeza caerá por su peso
sobre tu hombro desnudo.
Cuando lo peor haya pasado,
un hilo de saliva será el lacre que selle
uno a uno los recuerdos
que ya no son nuestros,
la sabana bostezará soles.
Cuando lo peor haya pasado,
el pudor quedará desnudo, y
alguien nos susurrará al oído
que así como los niños un día descubren
que Papá Noel no existe,
nosotros hemos vivido engaños:
esto no era lo peor.

domingo

Arma de Instrucción Masiva: ¡Doná balas!

Mirá el video y después seguí las leyendas de las fotos...
¡Vale la pena!



 Raul Lemesoff compró un Ford Falcon de 1979 que perteneció a las FF. AA. argentinas,
lo destruyó y construyó un vehículo que lleva libros a lugares inalcanzables.























 El Arma de Instrucción Masiva (ADIM) es un tanque que quiere llamar la atención no solo visualmente,
sino que busca un cambio radical en la sociedad, la concientización del infinito poder de los libros.



 Es un intercambio: “Si el arma se cruza en tu camino no dudes en elegir un libro, llevártelo y comprometerte a donar algunos libros que tengas en tu casa. El ADIM pasa y los recolecta: escribí a armadeinstruccionmasiva@hotmail.com, se aceptan todo tipo de libros”, dice Lemesoff, su creador.




¡Yo empecé a juntar libros! Si te copa la idea, podés mandarme un mail a julitroielli@hotmail.com
y acercarme tus libros. ¡En vez de estar muertos en tu biblioteca, pueden estar vivos en las manos de alguien!
¡No te cuelgues!

Fuente: http://portal.educ.ar/noticias/entrevistas/raul-lemesoff-arma-de-instrucc.php
Fotos: google

sábado

Mis dos amores: Gelman y el gotán



Otro gran hallazgo en mis ratos de ocio fue este laburazo de Alejandra Moglia sobre la poesía de Gelman y el gotán. Curiosamente, dos cosas que me gustan mucho. Aquí les linkeo el blog.

JORGE BOCCANERA por Roxana Palacios


Jorge Boccanera
Les comparto esta entrevista entre poetas que encontré curioseando la web. Interesantísima.

¿qué herramientas me darías para escribir un poema?

Es un desafío: yo creo que una herramienta grande son las piernas. Yupanqui decía: todo lo que yo digo lo caminé antes. Me parece que tiene mucho que ver la experiencia. Otra herramienta fundamental es la curiosidad, alguien dijo que la poesía es el hambre de todas las cosas, porque hay un querer saber. Yo creo que cuándo vos hablás de herramientas estás aludiendo a una búsqueda. En los años setenta la poesía iba montada sobre dos elementos fuertes: uno era la búsqueda, pero paralelamente había una palabra que trabajaba ahí, que era la palabra “cuestión”. Constantini tenía un libro que se llamaba “Escolaseando con la vida”, el primer libro de Gelman “Violín y otras cuestiones”, un libro de Salas “Cuestiones personales”, porque cuestión es asunto, el enunciado, remite a cuestionar, a cuestionamiento, a interpelación...

martes

El miedo

Un miedo se siente claro en los huesos,
              nítido en el carozo de las articulaciones;
                    las paredes rugosas de los organos se arrugan aún más.

Temo con todo el cuerpo cuando temo,
               el miedo se hace carne, mi carne,
                              en la lejanía escucho el derrumbe en una hilera de dominós.
                                                   

TAC (silencio)
TAC (silencio)
TAC (silencio)
TAC (silencio)

(silencio) TAC


Avanza él, no avanzo yo.
              Pestanea, se come a pestañazos los instantes.
                                    (ruido hueco y peludo)
                        No se si espero la muerte del ruido, del miedo o la mía.

Como arrastrándose en mi sombra,
                                transpira un sadismo que quema.
                                          ¡Ay!, sus nervios casi me tocan.

El miedo se siente claro en los huesos,
                          ya no distingo mi cuerpo del suyo.
                                                    Es un abrazo humano.
                                                          

Entró.
 Ahora aguarda en los rostros de los hombres.





                                             

domingo

Escrito sobre una mesa de Montparnasse / Raúl González Tuñón



Una tarde por el ancho rumor de Montparnasse
por ese aire de provincia tan confianzudo y claro
-cada ventana paga su pedazo de sol con una canción,
anduve bebiendo el buen vino rojo y alegre como una canción,
rojo y alegre como una revolución.

Y entonces, pensé: ¿qué haré ahora de mi vida?
Tengo dos amigos, un saxofonista y un vendedor
de globos.

Ellos me han dicho: viene el invierno y eso es terrible.
Los gatos se calientan al sol pero un hombre
necesita de la buena lumbre, de la buena carne y de la
mujer siquiera dos veces a la semana.

Algunas mujeres me han detenido en Montmartre
pero me piden cigarrillos y cien francos
y yo solo puedo darles ágiles besos casi inéditos
y hablarles de mi país sin que ellas me comprendan
y decirles que Blanca Luz está en Méjico
sin que ellas me pregunten quién es Blanca Luz.

Una noche bajo la vieja luna de París degollada en los techos
-la luna que alumbra a los enamorados y a los cobardes-
yo vi cómo en un alto balcón
se amaban un muchacho y una muchacha.

Vengo de Buenos Aires, digo a mis amigos desconocidos,
de Buenos Aires que es tres veces más grande que París
y tres veces más pequeña.

Y aunque mi sombrero y mi corbata y mi espíritu canalla
sean productos perfectamente europeos
soy triste y cordial como un legítimo argentino.

Diría: soy un pobre muchacho abandonado aquí
como una valija rotulada en todas las aduanas del mundo
y quisiera irme al Turkestán porque Turkestán es una bonita palabra
y mi amigo Michel Berboff nació en Turkestán.

Pero si yo pudiera llevar a la práctica algo que
hace días reflexiono:

¡Ponerme a gritar sobre la Torre Eiffel con afilados gritos
para que venga una mujer y me ame!

¿Conocen ustedes el Neuquén?
Allí hay cabañas de troncos de árboles
y pulperías en donde venden conejillos y libros de Maurice Dekobra.

¿Y Tucumán? En Tucumán solo puede buscarse
la noche en los ojos de sus mujeres
y las guitarras de sonoras y floridas parecen patios.
¿Y Mendoza? En Mendoza los niños saben cantar
porque han nacido al borde de las acequias.

¿Y La Rioja? Yo anduve por ahí adolescente y
barbudo como un gitano
y gané una elección con cincuenta pesos y una vaca,
absorto, como Buster Keaton.

¿Y Santa Fe? En Santa Fe viví treinta días en un convento
con ocho frailes franciscanos que iban doblándose
hacia el suelo.
Los duendes venían hasta mi cuarto trayéndome
briznas de sol y por la noche se ocultaban en las hornacinas
para hacerles señas a los perros sin dueño y a los
viajeros extraviados.

Nosotros tenemos además estaciones abandonadas,
pozos de petróleo y escuelas rurales,
como en los cuentos de Bret Harte.

Pero lo que no tenemos es la alegría verdaderamente constante,
                                                                la risa verdaderamente pura,
                                                                             el corazón verdaderamente libre.

Y no se hable de mi corazón.

Yo quisiera anunciar la función de los circos
dando puñetazos a las estrellas rojas.

Yo quisiera escupir los vidrios de un expreso de lujo
para que rabien los millonarios.

Yo quisiera interrumpir todas las comunicaciones telefónicas
para ver si encuentro una palabra, una sola palabra para mí
y abrir toda la correspondencia del mundo por ver si alguien
una sola persona tiene un recuerdo, un solo
recuerdo para mí.

Yo quisiera explotar una bomba, derrocar un gobierno,
hacer una revolución con mis manos amigas del
cristal, de la luz, de la caricia
-destruir todas la tiendas de los burgueses
y todas la academias del mundo-
y hacerme un cinturón bravío de rutas
inverosímiles como Alain Gerbault
para que venga Blanca Luz y me ame.

La calle del agujero en la media (1930)

jueves

Luna / Ricardo Güiraldes



Luna que haces ulular a los perros y los poetas.
Faro de tiza
astro en camisa.
Disco, casco y guadaña, colgada al hombro de la noche, representante de muerte.
Impotente
intermitente.
Parásito luminoso del sol, chinchorro giratorio de nuestra barca sideral.
Ronda vejiga
pálida miga.
Surtidora de falsas purezas. Frígido ovillo.
Pulcro botón de calzoncillo.
Nadie te teme; todos te quieren. Inofensivo bollo de harina sin importancia.
Blanca jactancia.
Sudario de azoteas. Velador de noctámbulos.
Orgullo hinchado
de trasnochado.
Luna, muerte, maleficio
gorda madama del precipicio.
Ojalá se ahogue dentro de un charco,
tu ojo zarco.
Ángel caído en frialdad, per-in-eternum.
Mundo maldito,
me importa un pito.
Los poetas de Florida
de Jefes inmediatos
selección 40
Biblioteca argentina fundamental
1968

miércoles

Cruda, la Jose

video

¡Qué maravillosa sos, Josefina!
Tímida adelante tuyo, como una tarada, así me siento. Es un misterio haberte visto una vida y saber nada o prácticamente. Me intimida tanto tu mirada que todavía no me lanzo a escribir sobre vos. Temo fastidiarte, Josefina, espero confundime con tu carácter. Por ahora te miro de cerca; miro ese, el ojo que me vio nacer, me vio crecer desde tan chica y tiemblo. Son tan poderosas las palpitaciones de tu cuello grueso y áspero, siento que guardan el ritmo del mundo. Siempre creí que tus antepasados fueron los dinosaurios y que vos, sin saberlo, llevás grabado en tu caparazón una historia ancestral. Tu rostro es pintura rupestre, es caverna que camina sin prisa, que recorre el jardín de los senderos que de bifurcan, un gran jardín borgiano.

¡Limpiate esos resto de rosa china, dale! No seas así de sucia, que bien para caminar tenés aires de reina. Es inútil, lo sé, pero antes de mirarte me veo en la obligación de hacer una pequeña reverencia. Tu presencia siempre me hizo sentir inferior y frágil.

Hay algo en tu rudeza, algo bien femenino. No sé quién inventó la analogía de la loba o la tigresa para hacer referencia a las mujeres fuertes y valientes. Tortuga, para mí, es el paralelismo más justo. La tortuga -o quizás solo vos, Josefina- es una hembra bien plantada. Un espíritu sencillo rozando lo rústico y una manera finísima, delicada. Una mina que nada la acelera, con paso propio, ritmo inalterable. Esa que devora con placer y sin cubiertos su comida, que goza el aire pegado al suelo, primero que nadie. Hace suyos los zócalos vacios, vírgenes de intrusos, manantiales de sombra. La tortuga es sola y lo quiere así. Es piel, caparazón y voluntad. Nadie se atreve a cruzarse en su camino, porque nadie conoce su verdadero rumbo, creo que ni ella. El cemento ardido de la galería es barro húmedo que con sus uñas llenas de distancias ara sin plantar semilla.

Todavía, Josefína, mi brava tortuga, no descubrí tus oídos. No están a la vista, y quién dice que deban estarlo. Sé que me escuchás a veces con agrado, porque volteas tu cabeza y se te dibuja una sonrisa blandita. Sé que tu caparazón está lleno de ecos, no sé como vino a mí esa certeza. Son anchas voces de otros tiempos, voces con matices sepia, voces de hombres y mujeres comunes que el viento borró de las fotos.  Esas charlas desvíadas, esos grumos de palabras, de a poco se tornan demasiado tuyos y los expulsás por las noches -yo te oigo, Josefina- en forma de aliento mudo.

lunes

LUA

Miedo mucho.. ruido de murciélago.
Filoso escalofrío, un eco de escalofrío que no se va, no me abandona.
Entra en la habitación, atrás mio. Me espía cuando duermo. Lucha por romper mi sueño..

Me cela la luna, los murciélagos me celan
cuando contemplo la lua brasilera, mía, tan mía.

Solo Caetano
sabe cuan linda
es para mí.

Mi gran amante, mi compañera.
Ella mi espejo.
Sola en la noche, como yo sola.

Luna bonita, lunita pálida...
Tuya, tuya es la luz...
Y que bien la regalás.
Sos generosa, luna eterna.
Salvaje reina, sin vos no soy.

Esta, tu noche, noche de luna..
Te espío yo. Apenas, desde tan lejos.

Robo tu luz, la sorbo en secreto,
me hace más linda, me hace ser...
Luna, ¿Qué hago acá?

Te veo y quiero subir.
A tu balcón, envidio tu altura,
sos toda ternula y mansedumbre..

Amiga, ¿Me ves desde ahí?
Trato de serte fiel,
cada noche, que son las tuyas,
cada, lunita..
nunca vas a envejecer.

Luna-mujer, mujer perfecta..
Anhelo tu redondez,
acá la mujeres quieren ser lineas,
chatas y cóncavas..
no entienden de tu lindura,
no saben que bella es ser...

Como vos, Luna,
nadie es tu sombra,
quizás adentro mío
 y de un par más
perdidos todos -en tu lindura-...
Luna, taciturna,
tu reflejo duerme..


viernes


Ayer te pensé
y me ví tan sola.
Ayer te pensé
y nos imaginé en otro tiempo.
Los aires de otra época fueron y serán
buenos aires
quizás mejores que hoy.

No es nada
tu mirada silente, que es mutua;
mi mirada insolada, caida de un arbol
hay algo de real que nos duele en los ojos.

miércoles

Contestación pluvial

Poema 3

El río se alza
como la figura paterna
que alteran los yuyos,
y se pierde en la lejanía
del horizonte.

A su imagen,
la aplastan los pies sucios
que cruzan de un lado al otro
irrespetuosos,
inocentes.

En él lavan sus caras embarradas,
sumergen sus cuerpos tiernos,
llenos de infancia,
libres de culpa.

Son como fantasmas
dice uno desde la orilla
y sonríe asustado
por Grillo
Rta poema 3
Tina ceramicosa con corriente y grifo divino; sos, río,
el baño matinal del alba.

Hace apenas años, tengo la sensación de bañarme en tus aguas
y seguir siendo la misma: Heráclito apócrifo.

Esas aguas, siempre otras no limpian mi piel:
La curten a cascotazo limpio, la hacen hija pluvial.

Siento pisadas embarradas
por el peso del tiempo.
Salpican en la primer inmersión las patas,
que son manos,
al hundirse en el barro virgen de tu orilla.

Valentía fantasmagórica;
solo espíritus, los que se te animan, río-charco,
                                                                       río-tina,
                                                                                 río-estanco.
                                                                                                              y yo me río.

Ya cruzan desnudos, sin balsas tu vientre liso,
desierto de juncos como testigos nativos,
expertos en la resistencia a la muerte.

HOMBRE DEL SUR (casi quiromancia)



El cuenco de la mano; está la suerte
echada allí, como al azar, y augura
en sus líneas ventura o desventura
como en un pergamino antiguo, inerte,
en cuya misteriosa nervadura
está la noche que preserva, oscura,
las claves de la vida y de la muerte.

                  ¡Las claves! Son las mías
                  las que leo en la mano, en estas
                  claves de hombre del Sur, porque
                  lo mío es leer en el Sur, en la
                  primera ráfaga de la luz que hirió
                  mi mano. ¿Lo primero? Que yo he
                  nacido al Sur del color vegetal,
                  donde se pule el pico de la luz, por
                  allí leo que el Sur selló mis claves,
                  que soy hombre del Sur donde la luz
                  picó mi mano.

Soy un hombre del Sur; abrevadero
es el Sur de esa música venida
de una mitad sangrante y descarnada
de oculta fruta herida.

Soy un hombre del Sur; Yegros, mi pueblo,
ocupa un corazón central y verde,
deshace el sol, lo suelta en la comarca
donde baja y se pierde.

Soy un hombre del Sur; el Sur ha puesto
              sobre mi rostro su melancolía,
              la cicatriz cortante de un verano
              que su arena ceñía.


Soy un hombre del Sur; las líneas cuentan
el tiempo justo que en el Sur ardía,
y el vano tiempo en que, perdido el rumbo,
               seguí a un perdido día.

               Del Sur mi corazón, del Sur
               que sus latidos ahondara,
               que tramó su trama de aromos
               por amargas encrucijadas,
               sin cejar en seguir quemando
               como en las manos se señala.

¿La línea de la vida? Fuego nocturno
por mil caminos en su hondura se marca,
en esa línea que prende un reverbero
y tuesta su parpadeo en llamaradas.

Larga o breve, no lo sé; pasa doblada
por otras líneas de surco indescifrable,
aunque imagino que en las mismas tierras
que me sintieron nacer caerá una tarde.

¡Y entonces, hombre del Sur, descifro en líneas
visibles cuanto en mi ser estalla y arde,
líneas que dictan su razón y certeza
de ser del Sur, y de no ser de otra parte!

Elvio Romero
Los innombrables
1959 - 1964

martes

Palabras del otro lado de la cordillera


Agradezco a la Revista chilena Letra Muerta por darle un lugarcito a mis textos.
Es muy emocionante que mis palabras conozcan Chile antes que yo.
¡Un saludo del otro lado de la cordillera!

Tanto soñé contigo / Robert Desnos


Tanto soñé contigo que pierdes tu realidad.
¿Todavía hay tiempo para alcanzar ese cuerpo vivo y besar
sobre esa boca el nacimiento de la voz que quiero?
Tanto soñé contigo que mis brazos habituados a cruzarse sobre
mi pecho cuando abrazan tu sombra, quizá ya no podrían
adaptarse al contorno de tu cuerpo.
Y frente a la existencia real de aquello que me obsesiona y
me gobierna desde hace días y años,
seguramente me transformaré en sombra.
Oh balances sentimentales.
Tanto soñé contigo que seguramente ya no podré despertar.
Duermo de pie, con mi cuerpo que se ofrece a todas las
apariencias de la vida y del amor y tú, la única que cuenta
ahora para mí, más difícil me resultará tocar tu frente
y tus labios que los primeros labios y la primera frente
que encuentre.
Tanto soñé contigo, tanto caminé, hablé, me tendí al lado de
tu fantasma que ya no me resta sino ser fantasma entre
los fantasmas, y cien veces más sombra que la sombra que
siempre pasea alegremente por el cuadrante solar de tu vida.





A la mystérieuse ( Corps et Biens )
Antología surrealista
Biblioteca Básica Universal (1970)

domingo

Amar es pensar / Fernando Pessoa


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Pasé toda la noche sin dormir, viendo, sin espacio, la
    figura de ella,
y viéndola siempre de maneras diferentes de cómo la encuentro.
Hago pensamientos con el recuerdo de lo que ella es
   cuando me habla,
y en cada pensamiento varía de acuerdo con su semejanza.
Amar es pensar.
Y yo casi me olvido de sentir sólo de pensar en ella.
No sé bien lo que quiero, incluso de ella, y yo no pienso
    sino en ella.
Tengo una gran distracción animada.
Cuando deseo encontrarla
casi prefiero no encontrarla,
para no tener que dejarla después.
No sé bien lo que quiero, ni quiero saber lo que quiero.
     Quiero sólo
pensar en ella.
No pido nada a nadie, ni a ella; sólo pensar.

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Traducción: Pablo del Barco

   (1930)

viernes

Boda espiritual - Manuel Bandeira



Tú no estás conmigo en momentos escasos:
En mis pensamiento, amor, vives desnuda
-Toda desnuda, bella y púdica, en mis brazos.

Tu hombro en el mío, ávido, se insinúa.
Y pende tu cabeza. La calmo... La acaricio...
Cómo tiembla mi mano.... Ah, cómo ella es tuya...

Pone en tu rostro el gozo una expresión de pena.
Alucina tu cuerpo crispado. En escorzo
Lo veo estremecerse como a sombra en el agua.

Gimes casi llorando. Suplicas con esfuerzo.
Y para amortiguar tu ardiente deseo
Extiendo largamente la mano por tu espalda...

Tu boca ya sin voz implora en un jadeo.
Te estrecho más y más, y espío absorto
La maravilla astral de ese impudor desnudo...

Y te amo como se ama a un pajarito muerto.


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Tu não estas comigo em momentos escassos:
No pensamento meu, amor, tu vives nua
- Toda nua, pudica e bela, nos meus braços.

O teu ombro no meu, ávido, se insinua.
Pende a tua cabeça. Eu amacio-a... Afago-a...
Ah, como a minha mão treme... Como ela é tua...

Põe no teu rosto o gozo uma expressão de mágoa.
O teu corpo crispado alucina. De escorço
O vejo estremecer como uma sombra n'água.

Gemes quase a chorar. Suplicas com esforço.
E para amortecer teu ardente desejo
Estendo longamente a mão pelo teu dorso...

Tua boca sem voz implora em um arquejo.
Eu te estreito cada vez mais, e espio absorto
A maravilha astral dessa nudez sem pejo...

E te amo como se ama um passarinho morto.

jueves

Manuel Bandeira (1886-1968)


"La vida no me llegaba ni por los diarios ni por los libros 
 Venía de la boca del pueblo en la lengua errónea del pueblo 
 Lengua veraz del pueblo."

En la soledad de las noches húmedas

¡Cómo he pensado en tí en la soledad de las noches húmedas,
De niebla húmeda,
En la arena húmeda!
Yo te sabía así también, así mirando la  misma cosa
En el yermo de la noche que reposa.
Y era como si la vida
Mansa, posara las manos sobre mi herida...

Pero, ¡Ah, como sentía
La falta de tu ser de voluptuosidad y de tristeza!
El mar... Donde se veía el movimiento del agua,
Era como si el agua se estremeciese en mil sonrisas.
Como una carne de mujer bajo la caricia.
¡La luz lunar era un halago tan suave,
-Tan inmaterial-
Y al mismo tiempo tan voluptuoso y tan grave!
La luz lunar era mi inefable caricia:
El agua era tu cuerpo estremeciéndose con delicia.
¡Ah, poner en música lo que entonses sentía!
Unir en el espásmo de la armonía
Esos dos ritmos contrastantes:
El estremecimiento tan perdidamente alegre de amor bajo la caricia
Y esa grave voluptuosidad de la luz blanca.
¡Oh, vivir contigo!
Vivir contigo todos los intantes...
Vivir juntos sería vivir la verdadera vida,
Armoniosa y pura,
Sin lastimar la fuga irreparable de los años,
De los años lentos y monótonos que pasan,
Esperando siempre que mayor ventura
Venga un día en el beso infinito de la misma muerte...

miércoles

Birabent, un tipo de "atenciones infinitas"

 Link entrevista final


Rumiante de las sencilleces del mundo, Antonio Birabent se define como un curioso. Dice haber heredado de su padre el amor por Buenos Aires. Cree que maduró a lo largo de los años no solo en la forma de componer, sino de ver el mundo.  Franco y conmovido, reflexiona sobre de la “revolucionaria” llegada  de su primer hijo.

San Telmo, doce del mediodía de un sábado que todavía no terminó de amanecer. Las veredas permanecen húmedas, hay escobas apoyadas en las paredes. Se respira aire de barrio y se oye un rumor agradable, mezcla de canto de jilguero y charla de vecinos. No hay casi tránsito, el empedrado hinchado de historias por el momento descansa virgen. En San Telmo las calles destilan esa nostalgia y melancolía tan típica de los tangos. Carlos Calvo y Perú no es una esquina más de este rincón arrabalero de Buenos Aires. En ella yace intacto El Federal, un bar notable de otro tiempo, una reliquia fileteada en 1864. Pulpería en sus inicios, fue escenario de míticas películas como “Cafetín de Buenos Aires”, y testigo de un sinfín de encuentros anónimos. En su interior se vive otra época. Pizarras que exponen los menús del día y chapas con publicidades antiguas visten las paredes. Una estantería, de techo a piso luce infinitas botellas de todos los tamaños y colores. Delante de ella, una imponente barra de madera de principios de siglo interpela al que se decide a penetrar en este cafetín porteño. Cada objeto pareciera guardar un secreto, un porqué.
 
El quejido de la puerta que se abre advierte la entrada de un hombre. De figura nítida y rasgos suaves pero definidos, saluda cálidamente a las mozas detrás de la barra. Su vestimenta es simple, esencial. Limpio en sus movimientos, se lo ve cómodo, como en casa. A simple vista, parece empatizar con la atmosfera de El Federal a la perfección, casi al punto de disolverse entre sus mesas. Es Antonio Birabent, músico, actor, lector, poeta, pero por sobre todas las cosas, el amante de Buenos Aires. Casi diáfana, su mirada trasmite una calma campera que hoy está en extinción. Su piel empapada de urbes, la barba desdibujada y un corte de pelo rústico y casero lo pintan a los ojos. Con cuarenta y dos años, Antonio pareciera no tener edad. Su personalidad condensa la múltiples facetas de infinitos hombres: Un dejo de melancolía tanguera heredada de su padre, el mítico Moris; la espontaneidad de un joven, la curiosidad y el asombro de un niño. Las palabras emanan de su boca prudentes, como si pasaran en fila una a una por un filtro. Juegan en frases ocasionales, despliegan un vocabulario atemporal y frondoso. Sin embargo, sus ideas son simples, sin sombras. Antonio Birabent: No se muestra, directamente se deja ver.

"  Los prejuicios son tontos y acotan la
experiencia. Escuchando todo, la experiencia
puede ser mucho más rica."
  Si armáramos una especie de paso a paso de tu vida, qué caminos te llevaron a donde estas parado hoy?
Creo que lo que más caracteriza a mi camino es la insistencia. Una dosis de suerte, tal  vez, algo de talento y sobre todo, mucha constancia. Siempre he estado activo, pensando o en un disco, en una canción o en un personaje que tenía ganas de hacer o en algo que me faltaba trasmitir… Son pocos los momentos en que digo: “ahora no estoy haciendo nada, descanso”. Es más, el descanso para mi es potencialmente activo, suele ser un lugar desde el que salto para hacer otra cosa. El paso a paso de mi vida es justamente eso, un montón de pasos, a veces más fáciles y a veces más difíciles, pero llenos de actividad y que he sabido llevar con bastante constancia.
 

 Te imaginabas así cuando te preguntaban de chico qué querías ser? 
Sí… (eleva su mirada, pensativo) Intuyo que lo que me pasa hoy tiene que ver, en parte, con lo que deseaba. Tal vez, de chico quería hacer muchas más cosas. Una de las ventajas de ir cumpliendo años es que esas cosas por lo menos van quedando en el pasado, las vas tachando de la lista. Es muy fuerte el momento en que decís por primera vez: “ahora soy grande”. Pero hoy, desde la condición de “grande”, te aseguro que  hay un montón de cosas que quiero seguir haciendo, por más que siga creciendo y ya las haya hecho. Discos, por ejemplo. Cuando terminamos de grabar Familia Canción, ya estaba pensando en un disco nuevo. Una especie de homenaje con todas canciones sobre Buenos Aires. Siempre tengo algo en mente que quiero hacer. Imagino que es una manera de estar un poco más cerca de esa ilusión infantil.
 

 Una pregunta trillada que te debes cansar de escuchar es: “Antonio, actor o músico?”. Quizás, te pase algo parecido con tus discos; al haber ido variando los estilos cuesta definir cual es tu género… La gente suele tener la manía de querer ponerle etiquetas a todo, pero vos le encontrás un sentido a todo lo que hacés?S
í, (ríe) reconozco que no he sido consecuente con un estilo, en ningún aspecto de mi carrera. Varío bastante, busco hacer otras cosas, no repetir. No pienso “Che este disco salió así, gustó, entonces el que viene lo hago igual”. Me gusta explorar con las canciones, con los instrumentos. Por ahí, mi condición de “no solo músico”, influya en esta situación un poco fuera de la norma. La verdad es que no me lo he propuesto, se ha ido dando así. Sin embargo, entiendo la dificultad para el que me escucha. Me imagino que el esta del otro lado debe decir: “bueno che, cómo como a este tipo, con cuchara, con tenedor…” Pero bueno es mi manera…

  Una vez dijiste: “Me interesa hacer música que me represente”, qué partes tuya reflejan tus canciones?

Es muy compleja la pregunta… (Piensa, amaga a responder, vuelve a pensar) reflejan la curiosidad. Soy muy curioso e intento trasmitir esa curiosidad a mi manera, con palabras. Juego mucho con ellas. Son una manera de romper, de ganarle a esa curiosidad, de poder decir: “esto que estoy viendo y me llama la atención, podría ser escrito así.” Mis canciones representan esa curiosidad y ese gusto por las palabras.
 

 "Yo compongo motivado por la curiosidad y las personas que
se acercan, lo hacen solo si tienen esa misma inquietud"
Notas cierta maduración a medida que sacas un CD nuevo? Qué cambia y qué se mantiene? Esto que recién te decía queda, la curiosidad. Y creo que ahora lo hago mejor que hace quince años, porque estoy un poco más cerca de ese interés genuino. Estoy un poco más cercano al corazón, se qué situación me interesa y cómo trasmitirlo. Por otro lado, es cierto que escribir canciones es cada vez más difícil, porque hay un montón de cosas que ya escribí.  Por ejemplo, te cuento algo: Tengo en la cabeza un disco nuevo y me puse una sola condición: que no hable de Buenos Aires. Por que llevo desde Demoliciones hablando mucho de la ciudad, me encanta hablar de ella, es uno de mis temas favoritos, pero no es el único. Entonces… Familia canción ha sido el paroxismo de la ciudad, demasiado. Entonces dije, bueno salgo para otro lado.

  En tus recitales cuando tocás temas nuevos nunca tocas la versión original, siempre presentan variados retoques. Me recuerda a las amas de casa que se esmeran en combinar los mismo ingredientes de distintas maneras para nunca repetir los platos…
Está bien lo que decís, porque los ingredientes son más o menos los mismos. A veces, miro alguna canción de mi primer disco que ya tiene diecisiete años (Todo Este Tiempo, 1994), Tan Frágil, por ejemplo,  y pienso que hoy podría escribirla de una manera mucho más esencial.
  

Tus letras tienen mucho de poesía, capturan instantes, están llenas de intensidades, matices, detalles…  Te gusta leer? Escribís otras cosas?
  Me gusta muchísimo leer (abre un libro que está apoyado sobre la mesa y empieza a buscar entre las paginas. Se detiene en una.) ¿Ves? (señala una oración) Leo esto y ya estoy pensando si “atenciones infinitas” podría ser un disparador. Si estar infinitamente atento es una manera de empezar una canción. No puedo evitarlo. Son mis herramientas. Una vez alguien me dijo que el leer es la mejor forma de escribir. Creo que es indudablemente así. ¡Ojo!, a veces soy muy vago leyendo o vuelvo a leer las mismas cosas. Cuando me regalan cosas nuevas es muy importante para mi porque puedo bucear en otras cosas.
"Intuyo que lo que me pasa hoy tiene que ver,
 en parte, con lo que deseaba de chico."
Hay una poesía de Joaquín Gianuzzi que dice: “La poesía no nace. /Está allí, al alcance de toda boca…” Si! Yo creo que con la música es igual, me pasa con las canciones todo el tiempo. Esta charla es una canción, esa mujer con la guía de Buenos Aires… (mira la mesa de al lado) Pero es imposible escribir sobre todo, sería agotador. Es como decir: “todas las mujeres”. Sí, bueno, todas las mujeres son hermosas en algún sentido, tienen algo, pero uno no pueden conquistar a todas….
  

Se te ve contemplativo y rumiante…  cómo te llevas con la soledad?
En realidad, he sido siempre una persona muy solitaria. Viví mucho tiempo solo… Es más, vivir en compañía es algo que todavía me resulta extraño. Preferiría tener mucho más tiempo de soledad. Por otro lado, soy muy social, trato de estar en contacto con la gente que quiero y de tener una relación cercana.Creo que la soledad es una buena estrategia, una buena manera de vivir. En la vida vamos a estar mucho tiempo solos, así que más vale que te lleves bien con tu soledad.
  

Cómo vivís el encuentro con el público en los shows? Llama la atención la que haces previa de cada tema, en la que contás alguna anécdota, en qué te inspiraste para escribirlo. Ese clima intimo, de confianza y secreto que se genera en tus recitales lo planeas o se da espontáneamente?A veces pienso si no será demasiado. (Ríe) Digo: “uh, ¿No estaré hablando mucho, no estaré contando demasiado?” Sin embargo, tengo un gran amigo que fue a mi último recital y me dijo: “Che que generosidad que tuviste, porque eso que vos haces de hablar, de contar porqués, es muy generoso. Ahora hay una postura moderna o posmoderna de no hablar.” Para mi ya fue eso, hay que comunicar. Y la verdad es que naturalmente me sale, a veces más, otras menos… voy y vengo…
 

"Me gusta mucho todo lo que remite a una
 Buenos Aires que ya no está."
 Te imaginas el perfil tu público? Está muy claro que no compones para gustar, ni tenés la fórmula para hacer un hit que pegue en todas las radios… cada CD es una sorpresa…
La verdad es que no tengo claro quién me escucha, y tampoco me he dedicado a conservar el público… (reflexiona) Quizás, si hubiera sido más cuidadoso, hubiera hecho discos más similares. Pero, bueno esta es mi manera, ¿no? El otro día encontré en internet un grupo de pocas personas, fanáticos de mi disco Cardinal (2002). Y en la descripción decía: “Ojalá que Antonio saque un disco parecido a Cardinal. P.D: igual va a sacar el disco que quiera.” (Ríe) Creo me gustó leerlo, por ahí va la cosa. Esa, me parece una buena manera de acercarse a alguien, respetando la forma de la persona. Por otro lado, la verdad es que no creo tener un público muy definido. Hay muchísimas personas que ignoran lo que hago y se sorprenden cuando lo descubren. La gente que me escucha se acerca con el ánimo de la curiosidad. Es paradójico porque yo compongo motivado por la curiosidad y las personas que se acercan, lo hacen solo si tienen esa misma inquietud. Esa es la única certeza que tengo de mi público.
  

Esto tiene que ver con como es tu relación con el  mercado discográfico, la difusión de tus discos… ¿Consiguen tus discos solo los que verdaderamente los quieren?
Sí y a veces… (ríe) He recibido reclamos de gente que quiere comprar Anatomía (2000) y no está, Azar (1997) y no está. Igual, yo aclaro que no estoy orgulloso de que la gente tenga que sufrir para conseguir los discos, me gustaría que no fuera así. O me pasa que me preguntan cuando tocás y pienso: “¿Cómo no se enteran?”. No me pone contento, es la verdad. Pero entiendo que no pertenezco al tipo de artista que tiene una difusión poderosa. Son circunstancias, y en buena medida, es lo que yo he sembrado. En estos veinte años nunca me he preguntado cómo hago para vender muchos discos, simplemente saqué todos los que quise y nadie me dijo cómo, ni cuándo. No estoy en condiciones de hacer cosas que no quiero hacer. No lo hice antes, no lo voy a hacer ahora.

  ¿Y el ambiente de la música tenés amigos? En tus recitales siempre invitas a músicos a subir al escenario…
(Se sonroja) Soy bastante tímido a la hora de invitar gente. Pero sin duda esos son los momentos que más disfruto. Es muy lindo porque te va quedando gente después de los shows y de los discos. Queda, sobre todo, el momento humano con la persona, y vale mucho eso. Yo generalmente toco con músicos que son poco mas o menos amigo míos, nunca he tenido músicos sesionistas, es decir, un profesional que va, cobra y toca, y puede hacerlo con Diego Torres, Axel (Fernando), el Indio Solari. Nunca me salió eso, siempre busqué tipos que tengan, como yo, el gusto por estar tocando.




"Una vez alguien me dijo que el leer es la
mejor forma de escribir. Creo que es indudablemente así."
Qué música escuchas?
Muy variado, me pasa como con los libros, escucho por mucho tiempo los mismos CDs hasta que de repente alguien me dice: “Che, ¿Escuchaste tal tema de Masacre?” Y me sorprendo y empiezo a escuchar eso. A veces los prejuicios son tontos y acotan la experiencia. Escuchando todo, la experiencia puede ser mucho más rica. Es muy raro que diga que una canción es una mierda o que no me interesa nada. Siempre hay algo que me llama la atención. Igual entiendo que hay tanta música y tantos libros, que es imposible querer abarcar todo lo que sale. En esos momentos, siento que es como si cada uno tuviera unas antenas que lo dirigen hacia determinadas cosas. Misteriosamente leés un comentario de un libro o un disco y pensás: “Me parece que esto sí.” Por ejemplo, yo estaba sentado acá, en este bar, hace un año y leí en el diario una nota sobre Blanco Nocturno de Ricardo Piglia. Leí la critica y crucé a la librería de enfrente y me compre el libro. Es una intuición, una manera inevitable de filtrar. En algunos casos, las cosas vienen a vos o estás preparado para recibirlas. Hay mucho de circunstancias, disparadores y misterio. Por todo esto, siempre me da mucha curiosidad saber cómo alguien llegó a escuchar mi música.

 Y Moris? Qué sentís que heredaste de él, y en qué cosas te diferencias?
(Se hamaca en el respaldo, sonríe, pareciera que su mirada se pierde entre los recuerdos) Siento que heredé, primero, la música en sí, la música en el sentido más puro, más abstracto. También heredé el oficio del cantautor, del tipo que canta lo que compone. Ese estar con el papel y el lápiz con “la atención infinita”, pensando una posible canción. Después, algo de lo urbano y tanguero, sobre todo en las letras; él tiene mucho de eso en sus canciones. La diferencia está en que somos hijos de generaciones distintas, gustos musicales muy distintos. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, y Familia Canción (2011) es un buen ejemplo, siento que estoy un poco más cerca, en sintonía con él. Lo que a él le rebota, a mi también.


"Nunca en la vida me había pasado de sentirme así, y nunca me iba a pasar hasta que tuviera un hijo."
 Cómo fue hacer Familia Canción y compartir el escenario con él?
(Congela una sonrisa pensativa) Fue muy gracioso, la pasamos muy bien. De toda la gira, el show en el ND Ateneo fue sin duda el mejor, el público estuvo muy a favor del primer tema, eso es muy importante. Y nosotros estábamos con mucha chispa. Fue una experiencia muy… (frunce el ceño buscando esa palabra) movilizadora. Tenerlo ahí al lado, saber que compartimos tanto, humanamente y musicalmente…El disco nos produjo eso a los dos, cada uno a su manera. Logramos una síntesis de todos los años juntos, en esas 10 canciones.

 Es verdad te hubiera gustado haber nacido en Buenos Aires allá por los años 30, 40… qué cosas te dan nostalgia de esa época? Cómo ves a Buenos Aires hoy?
Sí! Me hubiera encantado vivir en esta ciudad en esos años, o al menos poder visitarla un poco. Si tuviera la posibilidad de viajar en el tiempo lo haría, sin duda. Y Buenos Aires ahora… (mira por la ventana) por momentos es mi pasión y mi amor, y otras veces siento que me expulsa, me agota. Es una ciudad muy invasiva y por otro lado, fascinante. Es asombroso lo que te produce, hay algo en el espíritu del porteño que es muy lindo. Pero también es verdad que Buenos Aires esta en otras cosas, no solo en el día a día. Está en los libros, está en la música, está en otras personas que ya no están en Buenos Aires. Tengo un amigo cordobés que siempre me dice: “a mi la Buenos Aires que me gusta ya no está.” A veces no hace falta estar físicamente para estar. Para disfrutar el mundo poético de un escritor no tenés que conocerlo necesariamente, a veces basta con que leer su obra. Por ahí, entrás en una sintonía poética tremenda y decís: “¡Lo conozco!”
Algunas de tus letras hablan de Montevideo…
Me encanta Montevideo, pero voy muy poco y sufro mucho por eso. A veces pienso que hay tantas cosas que me gustaría hacer y no hago. (Levanta las cejas, y mueve su boca de un lado al otro) Todavía tengo tiempo.

 El escritor uruguayo, Juan Carlos Onetti tenía sentía una gran nostalgia por Buenos Aires y Montevideo, y situaba a sus historias en una ciudad intermedia llamada Santa María, una mezcla de las dos. En alguna de sus novelas también aparecen sierras cordobesas….
Me gusta mucho Onetti, no sabía lo de Santa María y lo de las sierras, Córdoba tambíen me gusta mucho… Parece que estamos muy cerca, en sintonía. (Sonríe sorprendido) Tengo un par de libros de él, aunque escribió muchos. En fin, la lectura es mi refugio.
  
Es como un camino para llegar a aquellos lugares, que de otra manera nunca llegaríamos. Leyendo llegás…
Leyendo llegás, es así.
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 "Buenos Aires está en otras cosas, no solo
 en el día a día: está en los libros, está en la
 música, está en otras personas que ya no
están en Buenos Aires"

  ¿Y cómo vivís hoy el día a día con un nuevo integrante en la familia?
Y…(cambia de posición, se endereza en su asiento, mientras piensa) estoy revolucionado. Igual soy muy poco diplomático para este tipo de respuestas. La gente cuando te habla de un hijo habla solo loas y flores; te digo la verdad, (se acerca como para decir un secreto) nadie me avisó que era tan desgastante. Igualmente, creo que es lógico; la aparición de una persona que tiene que ver con vos, no podría ser algo tibio. Por un lado es fabulo y fantástico, por otro lado, es la intromisión absoluta en tu vida privada. Te convertís un poco en rehén de su mundo. Pero bueno, insisto, por algo es tan poderoso. Nunca en la vida me había pasado de sentirme así, y nunca me iba a pasar hasta que tuviera un hijo. Todo hasta un hijo no es continuo: una amistad, una relación sexual, el arte, tomar café, esta charla; todas son cosas de las que podes descansar. Podes decir: “Che, me voy un rato a mi casa, nos vemos mañana, o te llamo en una semana, o no leo más tal libro, o me cansé de ver futbol.” No son cosas continuas, y tener un hijo lo es, absolutamente. Aparte, lo agotador es pensar que va a ser continuo siempre, de alguna u otra manera. Y es notable pensarlo así, porque es una relación que nunca va tener un momento en el que puedas decir: “che, descanso un poco, hay un quiebre, dejo de ocuparme de…”. Yo tengo amigos íntimos pero no pienso todo el día en ellos, ni estoy todo el día pendiente…
  
Te  lo imaginabas así o de alguna otra manera?
 Por ahora, es medio mutante. Todos los días cuando se despierta tiene una cara distinta al día anterior (bromea y ríe) Aunque, sí, me lo imaginaba un poco así… Igual, creo que todavía tiene una situación muy precaria, esta armándose, digamos… Tal vez en un par de años tenga una estructura ósea más de goma. (reflexiona y rompe el silencio) Durante mucho tiempo pensé que podía vivir sin ser padre.

Oliverio, por Girondo?Sí, así es. Me gusta mucho su poesía.

"De Moris heredé la música en sí, el oficio del cantautor y
algo de los urbano y tanguero, ese amor por Buenos Aires"
Te gustaría que sea músico?
A veces pienso que tal vez será cantante. (Agudiza la mirada, imaginandolo) Lo que es seguro es que va tener la música cerca, aunque eso no significa que se vaya a dedicar a eso. La verdad, no lo sé. Pienso bastante si me gustaría o no, pero creo que sí.. disfrutaría que haga música como yo.

 En demoliciones le dedicaste un tema a Cecilia (su pareja). Fue una especie de declaración de amor pública?
La verdad es que nunca dediqué una canción, excepto esa vez, a alguien. No he sido un dedicador, me resulta un poco cursi. Es como hacer un disco y dedicárselo a tu hijo, me parece una obviedad. Pero el caso de Cecilia, no fue muy pensado, de hecho no se iba a llamar así el tema. Yo creo que la música es un lugar no tan evidente. Por eso, los letristas cuyas letras son muy dirigidas no me atraen mucho. Tampoco es que me gusten las letras confusas, de hecho admiro a poetas o músicos, como Javier Martínez de Manal, que son clarísimos. Javier es un tipo que describe la ciudad de una manera muy realista. Pero cuando la letra va dirigida hacia alguien, hacia un público, hacia una persona, hacia un objetivo, no me gusta tanto…
  
 Y que te cautiva de una mujer?
Las mujeres son la cosa más linda que hay en el mundo, “de las mujeres mejor no hay que hablar”, diría Alejandro Dolina. (Ríe) No lo sé, cuando te gustan las mujeres, te gustan las mujeres. Es así. Va más allá de lo sexual y lo sensual, es otro tipo de atracción, que hoy no está muy de moda. Lo que impera a veces es distinto de lo que a mí me parece más llamativo en una mujer. En su totalidad, la mujer es fascinante, su manera, como habla, como se comporta… Hay un montón de cosas que me atraen de las mujeres.

  Leí que te gustaría hace un programa que recorra la Argentina contando pequeñas historias… es un sueño, un proyecto? Tengo un proyecto que sería algo así, es verdad. Pero más que recorrer el país, sería recorrer Buenos Aires, caminándola y focalizándome en diferentes cosas de la ciudad, en momentos, en personas. Hace mucho que no conduzco un programa de televisión. Me gustaría hacerme la ilusión con esa idea. Presentamos el proyecto al canal Encuentro y estamos a la espera de que se apruebe. Sería muy lindo, de verdad. Se llamaría “El caminante”.
 

Y cuáles son tus rincones preferidos en Buenos Aires?
 "Yo creo que la música es un lugar no tan evidente."
Voy variando, últimamente me llama mucho la atención La Reserva (Ecológica). Voy mucho a correr, caminar por allá, me gusta recorrerla. Es alejarse de la ciudad en otro plano. Después, disfruto los lugares de contraste, que acá en Buenos Aires está lleno. Poder ver edificios antiguos, de antes, pegados a torres; esa brutalidad un poco salvaje, ese cambalache que tiene la ciudad, me llama mucho la atención. Además, me gusta mucho todo lo que remite a una Buenos Aires que ya no está, como por ejemplo aquel buzón (señala un buzón en la vereda) Hoy es una especie de decorado pero en un momento fue vital para la comunicación, fue la sangre de la ciudad. Antes estaba lleno de buzones que se usaban, ahora nadie nunca más escribió una carta…
 
Salta a la vista que tenes una manera de ser muy particular, un mezcla de estar muy conectado con vos mismo, y al mismo tiempo muy inmerso en el mundo…
Es cierto lo que decís, es una suerte de combinación que suelo llevar desde muy chico. Tengo una especie de coraza frente a las cosas, que me permite estar inmerso en mi mundo, pero por otro lado estoy muy permeable a las cosas, a veces demasiado. Muchas veces digo: “Che, no debería estar tan atento a cosas que no debería estar atento”. Hay detalles ínfimos que me sacan un poco del centro, que van desde un animal, gestos, algunas expresiones. Esas cosas quizás, me corren de mi mundo. Es un contraste, lo sé. Y siempre lo he llevado. Creo que puedo escribir por eso. Sé ser permeable y después volver a mí. Con eso que capté, puedo encerrarme y darle una manera, una forma. Si estás muy en contacto con lo que pasa afuera y no tenés tu momento, es todo estimulación. Es como leer un libro por día, después de un año, odiás la literatura.

Se ve en tus letras que tenés gran la capacidad de sorpresa mientras que hoy hace falta hacer mucho bochinche para que algo llame la atención…
Sí, siento eso y muchas veces pienso que estoy música haciendo para casi nadie. Me pregunto: “Che para quien estoy escribiendo?”. Pienso en mis letras y digo: “alguien entenderá cuando hago menciones en las letras a lugares de Montevideo; por ejemplo, cuando en una dice ‘El ocaso oriental deslumbra la avenida’, sabrán que es el sol que cae sobre la Av. 18 de julio?” Es mi manera de ser, otras personas, quizás son más comunicativas de otra forma. Para muchos soy un bicho raro, un rebuscado o un tipo extraño, para mi es mi normalidad. Existen personas con determinada percepción que ven en mi un tipo simple con una manera de ser determinada y que comunica a través de esa manera, hay otros que no ven nada.





Texto: Julieta Troielli
Video y fotos: Julieta Troielli